miércoles, 2 de septiembre de 2015

Frenillo lingual

Cuando me enteré que estaba embarazada tuve miedo, mucho miedo... tras años de intentos e ilusiones sin resultado, había claudicado y había borrado de mi mente la idea de ser madre. Pero la naturaleza nos sorprendió y conforme nuestro bebé se formaba y crecía dentro de mi útero, volvieron a mí las ilusiones. Una de ellas era tener una larga y feliz lactancia. Pero una cosa es lo que uno tiene en mente y otra muy distinta es cómo va transcurre el día a día.

Nuestro Cucolinet nació y la lactancia no se estableció con éxito... mis visitas al centro de salud eran casi continuas buscando una ayuda que no llegó. Nadie pensó en examinar si podía existir un problema de frenillo lingual que le impidiera un buen agarre y una buena succión, sólo me ofrecían suplementar con lactancia artificial para que yo pudiera descansar.

Pasaron algunos meses y comencé a informar al pediatra que podía tener frenillo... pero por una razón u otra no lo examinaron rigurosamente. El titular causó baja y comenzó un desfile de pediatras que duró años (y no estoy segura de que no continúe todavía dicho desfile). Tras varias discusiones con la persona que más estuvo en el puesto, me dejó claro que ya se vería más adelante si tenía problemas en la pronunciación.

Llegó la época escolar, y le indiqué a su profesora que habíamos notado en casa la dificultad para pronunciar ciertos fonemas, pero como está en la línea de valenciano, sólo había notado ciertos problemas en la pronunciación de la "R", cuya dificultad conlleva que no sea correctamente pronunciada hasta los 5 años. Quedaba en observación e iríamos hablando, porque por un sólo fonema no les pasaban a logopeda.

Pero comenzó el último curso y un poco ya desesperada volví a insistir, como tantas otras veces, no sólo era la "R", también ofrecía dificultad con "C", "Z" e incluso la "L" (que no habían notado puesto que en valenciano su pronunciación es bastante similar a la "S"). Realizando pruebas y ejercicios en casa (ayudada por una amiga terapeuta y una de sus compañeras, a las que le agradezco de corazón su amabilidad) habíamos podido comprobar que la movilidad de su lengua era limitada, no pudiendo elevarla ni lamerse el labio superior. Por fin pasó a logopeda que confirmó lo que yo ya sabía. Pensaba que tal vez con ejercicios se subsanaría, así que comenzaron sus visitas en los horarios de clase.

Pero pasó el trimestre y el frenillo no cedió y su pronunciación seguía igual. Por fin con un informe de logopeda volvimos al pediatra que nos derivó al especialista correspondiente. Confirmación de lo que ya era evidente. Lista de espera y por fin, ayer día 1 de Septiembre, la operación. Una intervención "sin importancia", sencilla, breve... Pero cuando nos informó el cirujano el curso de la operación, e indicarnos que llevaba puntos me sorprendí y asusté... no nos habían dicho nada de puntos y así se lo indiqué. La respuesta del cirujano fue "si, le hemos dado 3 puntos, pero es que esto normalmente se lo hacemos a niños de meses y con estas edades ya, no es lo mismo, todo está mucho más endurecido y no es lo mismo cortar, ofrece más resistencia, se sangra más... hay que dar puntos"... Me volví a indignar... lo pasado pasado está, pero volví a indignarme. Volví a preguntarme por qué en algunas ocasiones algunos profesionales de la salud no hacen caso a las madres que estamos las 24 horas, día tras día con nuestros hijos ¿quién les va a conocer mejor?.

El tiempo que tuvo que esperar para poder beber agua tras un ayuno de 7 horas, el dolor, el mal sabor de boca... allí estaba esperando, muy serio, muy quieto... eso no era nada normal. Ni teniendo fiebre alta se le nota distinto en su forma de actuar, porque sigue activo jugando sin parar, pero el dolor... ya es otra cosa. Se quejaba y lloraba a veces pidiendo agua y diciendo que le dolía. Acabó sentado y acurrucado sobre mí, mientras le tapaba con la manta porque el aire acondicionado estaba muy alto (nunca entenderé porqué en los hospitales está tan alto). Tras la dosis de analgésico, el agua y tras un ratito, un zumo, parecía que volvía a ser de nuevo él. Por fin podíamos irnos a casa.

Ahora ya ha pasado, pero está incómodo, tiene dolor, no puede comer de todo y deben pasar unos cuantos días para que se encuentre mejor y vuelva todo a la normalidad. Con el inicio del curso volveremos a pedir cita con la logopeda para informarle y le esperan nuevamente visitas a su despacho para realizar la correspondiente reeducación y rehabilitación con el fin de tonificar y educar a un órgano hipotónico debido a su movilidad limitada hasta ahora a causa de un frenillo que nadie quiso revisar a pesar de mis continuas peticiones a unos y otros, porque "parecía que no le tenía que ofrecer dificultad".

Sé de zonas donde lo normal, en cuanto una madre tiene problemas con la lactancia, es revisar debidamente el frenillo lingual y poner medidas si fuera necesario... aquí me encontré con la versión opuesta de los profesionales médicos. No puedo evitar preguntarme, tal y como decía un amigo, si acaso existirán dos ramas distintas de la medicina y por ello tal diversidad de métodos y opiniones. Ésta es la segunda vez que pasa por cirugía y la segunda que lo hace a destiempo, más tarde de lo que debería haber sido (AQUÍ contaba la primera), ... esperemos que no ocurra más.


Ahí sigue y seguirá la espinita de la lactancia esperada y que no tuvimos, pero pronto pronunciará debidamente y será el primero que se sentirá orgullosísimo de sus logros, y sus padres con él.

viernes, 28 de agosto de 2015

¡¡¡6 añazos!!!

Cualquier otra semana hoy, por ser viernes, publicaría reseña de Álbum Ilustrado, pero ha sido un día muy intenso, porque justo hoy, el pequeño de la casa, mi Cucolinet, ha cumplido nada menos que ¡¡¡6 añazos!!!.

Un niño muy deseado, muy esperado que llegó para dar totalmente la vuelta a nuestra vida poniéndola del revés. Un maestro que nos hace enfrentarnos a nosotros, a buscar en nuestro interior y a sacar lo mejor de nosotros mismos, y a veces, también nos hace ver otras cosas que no nos gustan tanto de nosotros, así que día a día, nuestro maestro nos presenta retos, unos días grandes, otros días pequeños y otros nos regala con un día de paz y complicidad, para al día siguiente, volvernos locos de nuevo, jajaja.

Osito amoroso, intenso, apasionado, extrovertido, rockero, bailongo, creativo a más no poder, imaginativo como él solo, charlatán por los cuatro costados (y porque no hay más), sensible, a veces empático y otras con el egocentrismo que corresponde a esta edad porque "Roma no se construyo en un día" y el carácter de una personita no va a ser menos... Este año ha sido distinto, ha querido participar en todo, hasta el final, en la preparación de la fiesta para sus amigos, en la tarta, en sus sorpresas ¡¡¡¡ohhhh, nooooo!!!!, ha sido una auténtica locura darle esquinazo y también lo ha sido ser el blanco de sus enfados porque no le quería decir más o no le enseñaba más. Experto organizador de tomo y lomo, no podía dejar que "otros organizaran por él" XDDD y quería que todo saliera perfecto y que les gustara todo mucho a sus amigos...

¡¡¡Te queremos muchísimo pequeño terremoto!!!




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